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Leer Libro ¡Tú te lo buscaste! 8 del autor Emma Green

leer Libro gratis ¡Tú te lo buscaste! 8 del autor Emma Green del genero Romántico

Ella es joven, bella, rica y no se deja pisotear por nadie. Su único problema es él: tan sexy como insoportable... Una serie a dos voces... ¡irresistible! Tengo 24 años, un padre tiránico y un imperio babilónico que administrar. Mi fortuna colosal y mi lindo trasero hacen de mí el mejor partido en Los Ángeles. Si sonrío, todos desfallecen. Si ordeno, obedecen. Pude haberme llamado Mike, John o William, pero mis cromosomas decidieron otra cosa. Entonces me llamo Valentine Cox, soy una mujer que debe imponerse en un mundo de tiburones, y nada ni nadie se resiste a mis encantos. Al menos hasta la llegada estrepitosa de Nils Eriksen, quien me salvó la vida, convirtiéndola en un caos improbable. Sin cesar, nuestros destinos coinciden, entrechocan, se mezclan, se entrelazan, y nuestros cuerpos sólo quieren imitarlos... *** « Con la ropa empapada pegada al cuerpo, el cabello goteando y la piel brillante, me parece increíblemente bella. Tengo un furioso deseo de besarla, de ponerle mis manos encima, de sentarla a horcajadas sobre mí, de estrujarla y de llenar este auto de vaho. Pero Valentine tiene también la mirada hacia el vacío, sus músculos tiemblan, sus dientes castañean a pesar del calor de este principio de junio. Y me pregunto si sabe lo que hace, a dónde va, qué quiere realmente. Me siento incapaz de calentarla, tranquilizarla, acallar todos los malditos tormentos que parecen agitarla. Ni siquiera sé si eso es lo que espera de mí. Y detesto eso. No controlar nada. – ¿Qué necesitas, princesa? - pregunto con mi tono tranquilo. – No lo sé. Mierda. Pensé que sólo respondería « A ti ». Parece ser que no soy tan indispensable como creía. Regresa a la tierra, Eriksen. No eres su salvador. Solo el hombre que estuvo en el momento y lugar indicado. – ¿A dónde te llevo? – Tú decide - dice alzando los hombros. ¿A la Isla Mauricio? ¿Al Polo Norte? Lejos de aquí, es todo... – OK. Dejé mis perros de trineo en casa. Y no conozco a ese Mauricio del que hablas. Pero si no, tengo una casa de madera que podría gustarte, en medio de la nada, entre las montañas y un lago. – Isabella Lake… - murmura como si el recuerdo de la casa que visitamos juntos le viniera a la mente. Ella me mira y por fin sonríe. Sus ojos negros recuperan su luz y sus pómulos recobran un poco de color. Y enciendo el auto. – Llévame a tu gran secuoya, Cromañón... » ***

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